La semana pasada fui a Vermont (a casa de los abuelos) con
los niños porque ya están de vacaciones. Me encantan los abuelos. Son
supermajos. El abuelo ha sido policía, profesor, detective privado, ha tenido
una empresa de extintores… ha hecho de todo. Dice que cada 5 años cambiaba de
trabajo porque se aburría y quería probar algo diferente y con todo ha ganado
dinero, por lo que podía hacerlo.
Me parece increíble llevar una vida así. A nosotros nos
enseñan que si consigues un buen trabajo debes quedarte con él para toda la
vida, porque no puedes arriesgarte, si ya te va bien… para qué moverte. Pero en
realidad, tenemos las riendas en nuestras manos de decidir qué hacer con
nuestro futuro. Si trabajas duro y eres emprendedor puedes hacer casi cualquier
cosa. Quizá necesitas suerte, quizá la suerte la atraes con la confianza en ti
mismo y en tus proyectos. Es algo que no pretendo debatir aquí. Lo importante
para mí es que en una misma vida, has vivido miles de experiencias distintas. Y
al final de todo, creo que eso es lo importante. Para mí al menos. Sacarle a la
vida todo el jugo posible.
Uno de los mayores miedos de mi vida es plantarme en algo
que me ate y que termine con mi ilusión para echar la vista atrás y pensar ¿Qué
he hecho toda mi vida? Trabajar como una burra en algo que ni siquiera me
gustaba, cada día lo he pasado deseando que acabara el día. ¿Eso es vivir? Yo
creo que eso es esclavitud. Somos esclavos de nuestras necesidades materiales.
Lo he visto en muchas ocasiones y creo que yo no sería capaz de sobrevivir a
eso. Y desgraciadamente hay mucha gente en esa situación, porque así es la vida
y muchas veces los compromisos y responsabilidades que tenemos van antes que
nuestros deseos. Si tienes un trabajo que te da de comer pero no te hace feliz
tienes que aguantarte porque al menos tienes trabajo, y quizá tienes hijos, o
una madre enferma que atender, o una hipoteca… lo sé. Pero yo no sería tan
fuerte para soportar una vida así… Por eso me ha parecido un hombre valiente e
inteligente por haber decidido llevar esa vida.
La abuela también es muy maja, ella fue profesora, algo
totalmente vocacional también, y eso es lo mejor, cuando tienes un sueño
totalmente claro y puedes sentirte realizada día a día con tu trabajo. Eso es
más importante que lo que ganes, porque serás feliz.
Vermont es un pueblo de montaña, aquí se esquía en invierno
y ahora en verano hay unas vistas maravillosas. Me recuerda al pueblo de
Crepúsculo, todo bosques y un río. Con casas de madera tipo cabaña. Es muy
bonito y tranquilo, aunque evidentemente no es para vivir aquí cuando eres
joven, más bien es un sitio de vacaciones, o para jubilarte y estar a tu aire.
El pueblo
La casita
Mi preciosa habitación
Aquí nos hemos tirado todo el día jugando, hemos ido a
recoger fresas, a un museo, a tomar helado, a la biblioteca (aquí las
bibliotecas infantiles están superbién decoradas y con juguetes y de todo). Han
sido muchas horas de seguido con los dos por lo que acababa muerta. Pero he
estado muy a gusto, cada día los quiero más y siento como ellos también a mí.
Juego tipo tetris
Mis dibujos para cuentos infantiles
La biblioteca
Museo del pueblo
Me inventé un juego de imaginación, de que estábamos en un
barco y había tiburones y luego llegamos a una isla y hay un oso y tenemos que
salvarnos y les encantó. De vez en cuando el peque me dice “Katina, osooo”
jajaa y yo hago como que me asusto y le digo que nos escondamos. Ah y sí, mi
nombre se ha quedado en Katina, que quieres, es que tengo un nombre largo y la
“R” es difícil hasta para un peque español. La verdad es que me encanta que me
llame así, es un cielo jajaa. A veces estamos jugando y digo palabras en español
y con el fervor del momento las repiten y yo creo que ni se da cuenta que está
hablando en español jajaa. Lo mejor es que cuando les pasa, lo hablan
superbién.
También jugamos a que son mis cachorros leones, me dicen
mami mami y yo les acuno y les digo ayy my babyyyy, y a veces vienen
cazadores y tenemos que escondernos en nuestra
caverna. O a que vamos en el tren y hay fantasmas, a mí me dan miedo y
ellos me dicen que son mis amigos y que no pasa nada jajaa, me parto…
Aquí tienen un coche de juguete (no de esos de poner los
pies en el suelo al estilo picapiedra, por cierto me meo cuando veo a los críos
en esos coches todo emocionados y con los piececitos corriendo jajaa, están
para comérselos), uno de batería super chulo, en plan coche de choque y el
grande lo controla genial la verdad. Es super buen conductor. Pues cuando van
montados a veces el peque me mira y se le pone una sonrisa de oreja a oreja.
¡Soy tan feliz cuando los veo felices! Se me pone cara de tonta jajajaa.
Aquí dejo una muestra de los nuevos projects de esta semana:
Con arcilla de colores
Decoración de piedras
Proyecto con el peque
Esto fue una prueba que hice para ellos
Al grande le gustó mucho y lo tiene en su habitación
porque le recuerda a Gema con su pelo rojo
Y nuevo descubrimiento: las patatas lilas,
mi primera tortilla española-americana





















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