Sunday, 29 December 2013

Viaje a Costa Rica



Tras 7 meses de espera llegó el momento: las ansiadas vacaciones, y que mejor destino que Costa Rica. El lunes empezaría un largo viaje de 20 horas entre trenes, aviones y esperas hasta mi destino, después de pasar por New York, Miami y Panamá por fin llegué.


                                         Preparándome para el viaje en el aeropuerto de Newark









 El clima era estupendo, de hecho hacía más calor del esperado y allí estaba mi host; Miguel, esperándome a la salida del aeropuerto. No podría haber dado con mejor host, un chico super simpático, agradable e inteligente que no sólo me ofrecía su sofá, si no también cenar con su familia por Nochebuena, y ¡qué cena...! todo comida típica y bien buena, además por partida doble ya que sus padres están separados y cenamos con ambas partes. Fue genial. Ser testigo del intercambio de regalos (regalos sencillos como zapatillas o camisetas, iluminaban las caras de sus dueños por la ilusión), conversaciones sustanciosas y todo sonrisas, me sentí como en casa.






Las coronas




El día de navidad por la mañana madrugón para coger el bus hacia Monteverde. Allí llegué a mi hostel y conocí una chica israelí, hice algunas compras y me fuí a un tour aventura, Canopy, que es “tirolina” para nosotros. Era un recorrido largo con muchas tirolinas y las últimas ibas haciendo el supermán (en plan acostada con brazos y piernas cruzados y viendo el bosque salvaje debajo de ti), no sé la altura pero los árboles estaban muy muy abajo y la cuerda más larga era de 1750 metros, una barbaridad. Yo, en todos bien menos en esa modalidad de ir acostada. Iba aterrorizada, sólo pude abrir los ojos tres veces y deseando llegar la verdad jajaa, mucho miedo... 


Backpackers Monteverde








Canopy, ¿impresiona eh?



imaginadme ahí, yo no llevaba esa sonrisa...jajaa






y para terminar caída libre, te lanzaban al aire desde lo alto y pensabas que morirías pero una vez que te balanceabas en la cuerda ya todo bien, esa me dio menos miedo al final, pude hasta disfrutar jajaa. Allí conocí a un alemán que también iba solo y hablaba español y a una pareja de española y andorrano que fue la que me grabó este maravilloso momento para deleite de vosotros los espectadores jajaa.




Al día siguiente cogí un bus privado para ir a otro de los parques naturales más importantes: Manuel Antonio. Por el camino paramos en el río de los cocodrilos.






Esto son las cajas de monedas de los autobuses ajaja




                                  Nada más llegar me fui a la playa pública y me dí un bañito,






Quepos





 por la noche me hice amiga de unas ticas (allí los paisanos se llaman ticos y ticas), chicas muy de puta madre también y todos sabían idiomas allí, es algo que me fascina, como vas fuera y todo el mundo controla dos o tres lenguas mínimo... 



Anna y Lourdes me acompañaron también al día siguiente al parque Manuel Antonio. Un lugar precioso que volvería a visitar, donde podías encontrar monos, mapaches, lagartos y todo tipo de animales que querían robar tu comida, y unas playas paradisíacas de agua cristalina preciosas.

                                                Vistas desde el hostel de Manuel Antonio









En la cola de entrada


































                                   Montar en globo se me queda pendiente para la próxima...














El viernes por la tarde ya de vuelta a San José donde me esperaba Miguel (el pobre más de una hora en la estación porque el bus se retrasó muchísimo), compramos lo necesario y nos hicimos una cena de lujo; albóndigas en salsa y tortilla de patatas. Y sábado mañana ya de vuelta, esta vez en vuelo directo pero con muchas esperas de autobús, tren y finalmente un taxi que me llevarían de vuelta a mi actual hogar.

Grand Central, NY.



En este viaje aprendí muchas palabras propias de allí como “chiva”, eso es de puta madre. Piyama para pijama, papas para patatas, medias para decir calcetines, mae que es como nuestro tio, tia o en murcianico nuestro acho o acha y otras más que ahora mismo no recuerdo. Es divertido ver como en cada país tienen unas palabras propias, aunque todos hablemos español ¡a veces nos entendíamos mejor en inglés!


Lo mejor: las vistas y las compañias. Dormir y comer era barato.

Lo peor: el tráfico del infierno (la gente iba como loca y muy denso) y ¡lo corto del tiempo!, se pasó volando...

Nota mental: Pendiente de visitar Arenal, La fortuna, Puerto Viejo y otros lugares, espero en un futuro no muy lejano.






¡Pura Vida!











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