Tras 7 meses de espera llegó el
momento: las ansiadas vacaciones, y que mejor destino que Costa Rica.
El lunes empezaría un largo viaje de 20 horas entre trenes, aviones
y esperas hasta mi destino, después de pasar por New York, Miami y
Panamá por fin llegué.
Preparándome para el viaje en el aeropuerto de Newark
El clima era estupendo, de hecho hacía más
calor del esperado y allí estaba mi host; Miguel, esperándome a la
salida del aeropuerto. No podría haber dado con mejor host, un chico
super simpático, agradable e inteligente que no sólo me ofrecía su
sofá, si no también cenar con su familia por Nochebuena, y ¡qué
cena...! todo comida típica y bien buena, además por partida doble
ya que sus padres están separados y cenamos con ambas partes. Fue
genial. Ser testigo del intercambio de regalos (regalos sencillos
como zapatillas o camisetas, iluminaban las caras de sus dueños por
la ilusión), conversaciones sustanciosas y todo sonrisas, me sentí
como en casa.
Las coronas
El día de navidad por la mañana
madrugón para coger el bus hacia Monteverde. Allí llegué a mi
hostel y conocí una chica israelí, hice algunas compras y me fuí a
un tour aventura, Canopy, que es “tirolina” para nosotros. Era un
recorrido largo con muchas tirolinas y las últimas ibas haciendo el
supermán (en plan acostada con brazos y piernas cruzados y viendo el
bosque salvaje debajo de ti), no sé la altura pero los árboles
estaban muy muy abajo y la cuerda más larga era de 1750 metros, una
barbaridad. Yo, en todos bien menos en esa modalidad de ir acostada.
Iba aterrorizada, sólo pude abrir los ojos tres veces y deseando
llegar la verdad jajaa, mucho miedo...
Backpackers Monteverde
Canopy, ¿impresiona eh?
imaginadme ahí, yo no llevaba esa sonrisa...jajaa
y para terminar caída libre,
te lanzaban al aire desde lo alto y pensabas que morirías pero una
vez que te balanceabas en la cuerda ya todo bien, esa me dio menos
miedo al final, pude hasta disfrutar jajaa. Allí conocí a un alemán
que también iba solo y hablaba español y a una pareja de española
y andorrano que fue la que me grabó este maravilloso momento para
deleite de vosotros los espectadores jajaa.
Al día siguiente cogí un bus privado
para ir a otro de los parques naturales más importantes: Manuel
Antonio. Por el camino paramos en el río de los cocodrilos.
Esto son las cajas de monedas de los autobuses ajaja
Nada más llegar me fui a la playa pública y me dí un
bañito,
Quepos
por la noche me hice amiga de unas ticas (allí los paisanos
se llaman ticos y ticas), chicas muy de puta madre también y todos
sabían idiomas allí, es algo que me fascina, como vas fuera y todo
el mundo controla dos o tres lenguas mínimo...
Anna y Lourdes me
acompañaron también al día siguiente al parque Manuel Antonio. Un
lugar precioso que volvería a visitar, donde podías encontrar
monos, mapaches, lagartos y todo tipo de animales que querían robar
tu comida, y unas playas paradisíacas de agua cristalina preciosas.
Vistas desde el hostel de Manuel Antonio
En la cola de entrada
El viernes por la tarde ya de vuelta a
San José donde me esperaba Miguel (el pobre más de una hora en la
estación porque el bus se retrasó muchísimo), compramos lo
necesario y nos hicimos una cena de lujo; albóndigas en salsa y
tortilla de patatas. Y sábado mañana ya de vuelta, esta vez en
vuelo directo pero con muchas esperas de autobús, tren y finalmente
un taxi que me llevarían de vuelta a mi actual hogar.
Grand Central, NY.
En este viaje aprendí muchas palabras
propias de allí como “chiva”, eso es de puta madre. Piyama para
pijama, papas para patatas, medias para decir calcetines, mae que es
como nuestro tio, tia o en murcianico nuestro acho o acha y otras más
que ahora mismo no recuerdo. Es divertido ver como en cada país
tienen unas palabras propias, aunque todos hablemos español ¡a
veces nos entendíamos mejor en inglés!
Lo mejor: las vistas y las compañias.
Dormir y comer era barato.
Lo peor: el tráfico del infierno (la
gente iba como loca y muy denso) y ¡lo corto del tiempo!, se pasó
volando...
Nota mental: Pendiente de visitar
Arenal, La fortuna, Puerto Viejo y otros lugares, espero en un futuro
no muy lejano.
¡Pura Vida!

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